República Dominicana lidera en atracción de inversión extranjera pese a desafíos globales

Analiza los desafíos económicos, financieros y educativos para un futuro más resiliente.

                                                                  Raúl E. Hernández Báez

El doctor Raúl Hernández Báez, economista reconocido internacionalmente, Managing Partner de CIEF Consulting y del Instituto de Finanzas de Santo Domingo (IFISD), ha dedicado su carrera a construir puentes entre la teoría económica, la política financiera y la práctica empresarial. Con un extenso historial de asesorías a instituciones financieras clave, reguladores y multinacionales, Hernández es una voz autorizada en macroeconomía, política monetaria, calificación de riesgos y estrategias de inversión. 

Su formación académica, que incluye un PhD y MA en Economía de la Universidad de Rutgers y estudios especializados en Princeton, la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Instituto de Finanzas de Suiza, lo posiciona como uno de los principales referentes en su campo.

En su rol actual como Director Técnico de la Asociación Dominicana de Administradoras de Fondos de Pensiones, contribuye directamente al desarrollo sostenible del sector financiero dominicano. Además, su experiencia docente y su papel como conductor del programa televisivo "Consumo e Inversión" reflejan su compromiso con la educación financiera, un aspecto que considera fundamental para el progreso del país.

Es también un defensor de la transformación estructural de la economía dominicana, enfocándose en pilares esenciales como la sostenibilidad fiscal, el medio ambiente y la educación. Según sus propias palabras, estos son los cimientos para que República Dominicana deje de depender exclusivamente de sectores tradicionales y transite hacia un modelo más resiliente y diversificado.

Durante la entrevista, Hernández destacó su visión para 2025, proyectando un crecimiento económico en torno al 5% gracias a un empresariado dinámico, récords en inversión extranjera y un turismo en constante expansión. Sin embargo, también advirtió sobre los desafíos que podrían surgir, como la coordinación de tasas de interés, la volatilidad cambiaria y la necesidad de reformas fiscales. 

Fuera del ámbito profesional, Hernández Báez mantiene un interés activo en el arte, el coleccionismo y el emprendimiento. Estas pasiones complementan su perfil de líder integral, cuyo objetivo final es promover un desarrollo sostenible que beneficie tanto a las instituciones como a las personas.

Como conductor de "Consumo e Inversión", ¿cuáles son los tres temas económicos más urgentes que considera deben discutirse en profundidad para la audiencia dominicana en 2025?
 
Como una plataforma reciente para comunicar temas de economía y finanzas, en el programa estamos muy convencidos de que la sostenibilidad fiscal, el medio ambiente y la educación son tres pilares fundamentales para que nuestro país pueda, más rápidamente, pasar de un desempeño positivo como economía de ingresos medios basada en recursos a una economía más resiliente, que se acerque a mayores niveles de desarrollo y fortaleza. Estos temas son transversales en las entrevistas que realizamos semanalmente en el programa y se abordan desde diferentes ángulos, ya sea directamente o conectándolos indirectamente con otros temas.

Basado en su experiencia en mercados financieros, ¿qué proyecciones tiene sobre el comportamiento de la tasa de interés en República Dominicana para los próximos 18 meses?
 
Las tasas de interés de mercado en el país muestran un margen muy importante con respecto a la tasa de referencia de la autoridad monetaria, un margen que no se había registrado en los últimos 20 años aproximadamente. En la medida en que se logre una mayor coordinación de los niveles de liquidez dentro de todo el sistema financiero, deberíamos comenzar a ver niveles de tasas que converjan más hacia los fundamentos de largo plazo que muchos en el mercado están esperando. Sin embargo, debido a diferentes motivos relacionados con la estructura del mercado financiero y cambiario, materializar este camino implicará riesgos importantes.

A nuestro entender, salvo que se registren reducciones significativas en las tasas de interés estadounidenses, será difícil observar una baja sustancial. Especialmente si la economía norteamericana cumple las expectativas de alto crecimiento (y posible inflación adicional) previstas, tenemos más probabilidades de exhibir en 2025 niveles de tasas similares a los de 2024, en lugar de un entorno con tasas más bajas.

Desde su perspectiva como analista económico y comunicador, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta al traducir conceptos económicos complejos para la audiencia televisiva?
 
Estudiar economía nos expone a un mundo lleno de tecnicismos y terminología muy orientada a la conversación entre especialistas del mismo campo. Adentrarse en el ámbito financiero y regulatorio también conlleva una formalidad técnica al expresarse. Cuando se deben explicar conceptos como las interrelaciones económicas a un público con una variabilidad de formación y experiencias, el mayor desafío, para mí, es llevar el mensaje a la mayor cantidad de personas posible, sin perder el rigor técnico ni la atención del público. Esto ocurre en un contexto donde cada vez más personas están ansiosas por volver a mirar sus celulares.

Con su experiencia en calificación de riesgos, ¿cómo evalúa el perfil de riesgo actual de la República Dominicana para inversiones extranjeras directas?
 
Hay dos frases que utilizo frecuentemente cuando realizo presentaciones sobre la coyuntura y perspectivas económicas de la República Dominicana, y que considero aplican bastante bien a esta pregunta: “Uno siempre es más crítico como técnico al evaluar su país que al evaluar uno extranjero” y “debemos recordar que, por críticos que seamos de nuestro país, la foto nos la tiramos con todos los vecinos”.

La primera frase la empleo para señalar que, aunque tenemos pendientes históricos en educación, electricidad, sostenibilidad fiscal y cambiaria, nuestra economía ha logrado, año tras año, acumular una de las mejores historias de éxito en América Latina, y más allá si ampliamos los países de referencia. La segunda frase nos permite darnos cuenta de que muchos países de referencia, en otros momentos o incluso más grandes en la región, tienen problemas estructurales y atraviesan restricciones muy importantes. A pesar de nuestros desafíos, hemos demostrado al mundo que la República Dominicana paga sus compromisos con acreedores internacionales, exhibe un crecimiento económico alto y estable, y cuenta con estabilidad macroeconómica y política.

Esto nos ha permitido posicionarnos como líderes en la atracción de inversión extranjera, principalmente en turismo, energía y zonas francas, sectores claves para la generación de divisas y el desarrollo económico. Mantener una buena relación con las autoridades estadounidenses podría incluso potenciar los beneficios de la ola de inversión y producción que se espera, al menos durante los primeros años del nuevo entorno global.

Como experto en econometría, ¿qué indicadores económicos considera más relevantes para monitorear la salud económica del país en el contexto actual?
 
De manera sintetizada, presto atención a cuatro grandes indicadores clave para evaluar la salud económica del país:

  1. La fortaleza del crecimiento económico, analizando si está liderado por varios sectores o concentrado en unos pocos, así como la relevancia del crecimiento privado.
  2. La calidad de la generación de empleo y cómo fluye la mano de obra hacia la formalidad o la informalidad.
  3. La actividad económica actual y esperada a nivel global, que afecta a los compradores de nuestras exportaciones, genera empleo para las remesas que recibe el país, y origina el turismo y la inversión extranjera en República Dominicana. En este sentido, un mundo que interactúa pacíficamente permite un mayor flujo de recursos y personas.
  4. La interacción de los principales precios de la economía: el precio del dinero (tasa de interés), el precio de la moneda (tipo de cambio), el precio del trabajo (salario) y el precio de los bienes y servicios (IPC, con el cual se calcula la inflación). Estas interrelaciones abren un vasto mundo de análisis.
¿Cuáles son sus expectativas sobre el crecimiento económico de República Dominicana para este 2025 y qué sectores considera serán los principales impulsores?
 
El 2024 fue un año retador para el país. Sin embargo, ni las tasas de interés inusualmente altas, ni la discusión de una reforma fiscal, ni la volatilidad cambiaria lograron enfriar la economía, que cerró con un crecimiento del 5.0%.

Aunque el entorno global es más retador y difícil de predecir, nuestro empresariado ha demostrado una gran capacidad para impulsar el crecimiento del país, además de interrelacionarse cada vez más con sus homólogos extranjeros. Venimos de un año récord de inversión extranjera con más de USD 4,500 millones en 2024 y de resultados excepcionales en la Feria Internacional de Turismo en Madrid, con más de USD 6,750 millones en compromisos.

A pesar de las restricciones para aumentar el gasto público, las expectativas privadas e internacionales apuntan a un crecimiento cercano al 5.0% para 2025. Si se requiere un estímulo adicional, confío en que las autoridades monetarias generarán las condiciones necesarias para mantener este nivel de crecimiento.