ECUADOR 2025: DE LA INCERTIDUMBRE A LA REACTIVACIÓN

Con base en los resultados oficiales del PIB hasta septiembre de 2024 y considerando otros indicadores macroeconómicos, como el desempeño de las ventas, se estima que el año habría cerrado con una contracción de entre el 2,2% y el 2,4%. (Ver cuadro No. 1). 

El 2024 fue un año de amplios desafíos para la actividad económica, especialmente en lo local, particularmente por la problemática de inseguridad y la crisis energética, más otros factores provenientes de años previos, entre los que destacan el lento crecimiento del mercado laboral, los bajos niveles de inversión, y una tendencia a la baja en las importaciones destinadas a actividades productivas.

Crisis energética 

Aunque en abril de 2024 se registró una crisis energética — precedida por otra entre octubre y diciembre de 2023—, fue en el último trimestre del año cuando el impacto en el desempeño productivo y económico se hizo más significativo. 

Esto se debió a la mayor duración y alcance de los cortes de energía durante esos meses. 

Crisis de seguridad 

En Ecuador, la inseguridad ha alcanzado niveles alarmantes debido a la expansión del crimen organizado y la creciente influencia de los cárteles internacionales. Estas organizaciones han consolidado su poder, dominando no solo calles y barrios, sino también cárceles y puertos estratégicos, lo que les permite facilitar el tráfico de drogas y armas. Como resultado, el número de muertes violentas ha crecido de manera exponencial en los últimos años. En 2022, Ecuador registró 4.500 homicidios, una cifra récord en su momento. Sin embargo, en 2023, la cifra superó las 7.000 muertes, y todo indica que 2024 fue aún más violento (Ver Gráfico 1). 

Crisis económica 

Tanto la crisis energética como la de seguridad han impactado negativamente en la economía ecuatoriana. A esto se suman la disrupción en la producción petrolera y el aumento de la incertidumbre política en un año electoral. 

Como se observa en el Gráfico 2, al comparar el desempeño económico hasta el tercer trimestre de cada año, en 2024 el PIB muestra una disminución respecto a 2023, acercándose a niveles similares a los de 2022. Estos datos sugieren que las proyecciones de un ligero crecimiento económico, tanto del Banco Central del Ecuador como de organismos internacionales, fueron excesivamente optimistas frente a la realidad nacional. 

Por otro lado, el gobierno que asumió el mandato en noviembre de 2023 ha enfrentado serias restricciones de liquidez y un alto déficit de financiamiento. En respuesta, implementó cambios tributarios como el aumento del IVA del 12% al 15% y la eliminación de la reducción gradual del Impuesto a la Salida de Divisas, medidas que han reducido la liquidez del sector privado ecuatoriano. 

Este tipo de políticas resultan especialmente preocupantes si se considera que, al comparar el desempeño hasta el tercer trimestre de cada año, la formación bruta de capital fijo (FBKF) alcanzó su punto máximo en 2014 y no ha logrado recuperar esos niveles. Como se muestra en el Gráfico 3, en 2024 la FBKF incluso se encuentra por debajo de los niveles registrados en 2012. 

Esta falta de inversión se refleja directamente en la escasez de empleo adecuado en Ecuador. Como se observa en el Gráfico 4, este indicador se encuentra en uno de sus niveles más bajos de la última década, solo por encima de 2020, año marcado por la pandemia. Al mismo tiempo, el subempleo registra una de sus tasas más altas.

Viendo hacia el 2025 

Los datos muestran que Ecuador enfrenta importantes desafíos estructurales. El país necesita seguir trabajando en la recuperación de la confianza de los mercados de capitales y en la creación de amortiguadores fiscales para hacer frente a un entorno internacional incierto. Además, es crucial que el gobierno gestione con mayor eficiencia su dependencia del sector petrolero, especialmente ante la inminente implementación del referéndum que frenará las operaciones en el Parque Nacional Yasuní, lo que se suma a la maduración de otros pozos y a la baja inversión en el sector. 

Por otro lado, liberar el potencial de crecimiento del país es fundamental para generar más y mejores oportunidades laborales y reducir la pobreza. 

Para lograrlo, se requiere construir un consenso político que permita superar las barreras estructurales que limitan la creación de empleo formal, la atracción de inversión privada y la diversificación de las exportaciones. Un claro ejemplo de estos desafíos es el desempeño de Ecuador en el Índice Global de Innovación 2024, donde ocupa el puesto 105 de 133 economías, situándose por debajo de países como Ghana, Namibia, Camboya y Rwanda, y apenas por encima de Bangladesh, Tayikistán, Trinidad y Tobago y Nepal. El informe también señala que Ecuador tiene un desempeño relativamente bajo en comparación con las expectativas para su nivel de desarrollo económico, situándose incluso por debajo del promedio de otros países de la región.

Aunque el Índice Global de Innovación 2024 aún no proporciona un análisis detallado de los indicadores clave que requieren atención, los datos del informe de 2023 ofrecen pistas sobre los principales desafíos. Entre los más preocupantes destacan la falta de seguridad jurídica, la baja calidad regulatoria que dificulta el desarrollo del sector privado, los altos costos de despido y la limitada integración comercial y financiera del país. 

En la misma línea, un informe reciente del Banco Mundial, Ecuador: Crecimiento resiliente para un futuro mejor, además de señalar las barreras estructurales ya mencionadas, resalta la existencia de restricciones a la competencia y una normativa laboral excesivamente rígida. 

En definitiva, Ecuador aún tiene un largo camino por recorrer para convertirse en un país verdaderamente competitivo, atractivo para la inversión y capaz de generar riqueza y oportunidades para todos. Entre las principales tareas pendientes se encuentran reforzar una gestión responsable de las finanzas públicas y fomentar la inversión privada, incluso en sectores estratégicos. 
Dado que nos encontramos en un año electoral, es fundamental analizar las propuestas de los candidatos con una mirada crítica, ya que sus planteamientos definirán qué tan cerca estaremos de construir ese Ecuador más libre y próspero que tanto anhelamos.