Oportunidades financieras en tiempos de cambio
La región exige estrategias resilientes que integren innovación tecnológica, inclusión y desarrollo sostenible
Aldo Ariel Ríos
La visión estratégica y aguda del economista Aldo Ariel Ríos ha sido forjada por una carrera que lo ha llevado a posiciones de alto impacto dentro del ecosistema financiero y tecnológico en América Latina. Con una trayectoria de más de 25 años liderando en diferentes organizaciones como Dell Technologies, Banistmo y la Superintendencia de Bancos de Panamá, Ríos se ha consolidado como una voz clave en la intersección entre innovación digital, inclusión financiera y sostenibilidad.
En esta edición de Factor de Éxito, centrada en las perspectivas económicas para 2025 y la transformación digital del sistema financiero, la mirada de Ríos destaca por su enfoque multidimensional. El ejecutivo identifica una serie de sectores estratégicos con alto potencial de inversión en los mercados emergentes de Latinoamérica: energías renovables, tecnología financiera, agrotecnología, servicios globales y salud, todos con un hilo conductor común: la sostenibilidad y el impacto social.
Desde su experiencia regional, sostiene que la transformación digital no es solo un proceso inevitable, sino una palanca estratégica que debe ser acompañada por marcos regulatorios modernos, talento capacitado y una nueva mentalidad en instituciones tanto financieras como supervisoras. Ríos enfatiza que los organismos reguladores deben actuar como facilitadores del ecosistema digital, adoptando tecnologías como inteligencia artificial y análisis predictivo para anticipar riesgos y fortalecer la confianza del público.
Su liderazgo se ha destacado también por promover la integración financiera regional, considerando esencial la armonización de regulaciones, una infraestructura tecnológica compartida y una estrategia a largo plazo respaldada por voluntad política sostenida. En este sentido, reafirma que sin visión regional y cooperación activa, el potencial de crecimiento de América Latina continuará fragmentado.
Como promotor del desarrollo sostenible, reconoce el papel transformador de los criterios ESG en las decisiones de inversión. Hoy, los fondos de inversión no solo exigen rentabilidad, sino también resultados sociales y ambientales verificables. Este nuevo paradigma obliga a las empresas a repensar su modelo de negocio desde la ética, la transparencia y la resiliencia.
En su mirada hacia el futuro del sistema financiero, Ríos visualiza un entorno abierto, colaborativo y basado en datos. Tendencias como el Banking-as-a-Service, los pagos en tiempo real, la tokenización de activos y las wallets digitales están redibujando el mapa competitivo. Las organizaciones que logren integrar estos cambios con una cultura ágil y centrada en el cliente tendrán la ventaja.
En este sentido, su experiencia como formador de equipos de alto rendimiento lo lleva a destacar la importancia de los valores humanos: integridad, empatía, adaptabilidad y un propósito compartido. Para Ríos, estos pilares no solo sostienen a las organizaciones en contextos de incertidumbre, sino que las impulsan a transformarse y crecer con sentido.

Desde su perspectiva como experto en transformación y estrategia financiera, ¿cuáles son las principales oportunidades de inversión que ve en los mercados emergentes de Latinoamérica para 2025?
Desde una perspectiva de transformación y estrategia financiera, las principales oportunidades de inversión en los mercados emergentes de Latinoamérica para 2025 se concentran en varias áreas clave. Entre ellas, me gustaría destacar, por ejemplo, las relacionadas con energías renovables y transición energética, representando una oportunidad enorme para inversores que busquen retornos a largo plazo y alineados a criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Por supuesto, todo lo relacionado con tecnología financiera (fintech), considerando que este es el mecanismo más efectivo hoy para mejorar los índices de inclusión financiera, promoviendo así las plataformas de pagos digitales, créditos alternativos, banca digital, entre otros.
En el caso de Panamá, el sector de infraestructura y logística es de altísima relevancia. Por ello, tendencias como el nearshoring están impulsando inversiones en diferentes países de la región, creando a su vez necesidades de infraestructura. Otro gran sector que requiere especial atención por el potencial que representa es el de agrotecnología y seguridad alimentaria, a través de agricultura sostenible, biotecnología y exportación de alimentos. Sin duda, requerirá inversiones en sistemas inteligentes de producción agrícola y cadenas de suministro resilientes ante los cambios climáticos y del mercado global.
El talento relacionado con las tecnologías de la información y servicios globales se ha convertido en una necesidad común, y muchos países apuestan por consolidarse como hubs de servicios globales y desarrollo de software, promoviendo que la demanda de servicios de IT nearshore y offshore se mantenga alta. En cuanto a salud y biotecnología, están atrayendo capitales, especialmente donde los sistemas públicos son insuficientes. Por último, las inversiones de impacto y sostenibilidad, donde los fondos buscan no solo rentabilidad, sino también impacto social y ambiental.
Para este 2025 visualizamos un año en que el inversionista estratégico buscará mercados resilientes, proyectos ligados a sostenibilidad y sectores que combinen innovación tecnológica con la resolución de necesidades estructurales de la región.
¿Cómo visualiza el impacto de la transformación digital en la evolución del sector financiero?
La transformación digital está redefiniendo por completo el panorama del sector financiero, y su impacto en las instituciones regulatorias es un hecho tanto inevitable como estratégico. La evolución del rol de regulación y supervisión debe tener hoy un enfoque más proactivo y en tiempo real. La digitalización exige que los supervisores evolucionen hacia modelos de supervisión continua, donde los datos se recolectan, analizan y responden en tiempo real o casi inmediato. Todos avanzan ya en esa dirección, aplicando metodologías de Suptech, que implican la adopción de tecnologías como Big Data Analytics, inteligencia artificial y machine learning para identificar riesgos emergentes antes de que escalen.
En todos los países es muy necesario modernizar los marcos regulatorios, debido a la aparición de nuevos actores como fintechs, neobancos, criptoactivos y plataformas de financiamiento digital, que han roto el esquema clásico del sistema financiero. Los entes reguladores ya no supervisan solo bancos tradicionales, sino también un ecosistema mucho más dinámico y fragmentado. Se requiere la creación de regulaciones capaces de adaptarse rápidamente a nuevas tecnologías, en lugar de regulaciones estrictamente prescriptivas. Además, es indispensable fortalecer la ciberseguridad y la gestión de riesgos tecnológicos, así como implementar RegTech y SupTech para optimizar procesos internos de supervisión y control. Esto permitirá auditorías digitales automatizadas, validación de datos en blockchain, entre otros.
Como en toda organización del entorno productivo, estas instituciones necesitan nuevo talento y transformación cultural, incorporando profesionales con competencias en análisis de datos, inteligencia artificial, blockchain, ciberseguridad y nuevos modelos digitales, sin dejar de lado el impulso de una cultura de innovación interna, menos jerárquica y más ágil.
La transformación digital en las entidades supervisoras no debe limitarse a un rol vigilante, sino convertirse también en un facilitador estratégico del ecosistema digital. Aquellas instituciones que logren adaptarse a este nuevo rol serán claves para garantizar la estabilidad financiera, la innovación responsable y la confianza del público en un mercado en rápida evolución.
En su experiencia liderando alianzas estratégicas a nivel regional, ¿qué factores considera claves para fortalecer la integración financiera entre países latinoamericanos?
La integración financiera latinoamericana será el resultado de una combinación de armonización regulatoria, infraestructura tecnológica compartida, estabilidad institucional, alianzas público-privadas, inclusión activa y una visión estratégica de largo plazo.
Es fundamental construir una armonización regulatoria que permita establecer estándares comunes y marcos normativos que faciliten el flujo de capitales, servicios y productos financieros entre países. Es muy relevante seguir trabajando en una infraestructura tecnológica interoperable, que permita operaciones más ágiles, seguras y económicas. La confianza institucional y la estabilidad macroeconómica son condiciones básicas para que inversionistas y actores financieros se animen a cruzar fronteras.
El fomento de alianzas público-privadas es vital para construir consensos y acelerar soluciones prácticas. También es crucial profundizar en la inclusión financiera regional, apoyándose en la educación financiera como herramienta para lograr altos niveles de bancarización y dinamizar así un motor de integración desde las bases de la población. Finalmente, todo esto necesita voluntad política sostenida. No bastan anuncios puntuales: se requiere construir estrategias regionales a 10 o 20 años, que resistan cambios de gobierno y de prioridades internas.
Dado su enfoque en innovación y desarrollo sostenible, ¿cómo cree usted que los criterios ESG están reconfigurando las decisiones de inversión en la región?
Los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) están reconfigurando de forma profunda las decisiones de inversión en América Latina, transformando no solo el “qué” se financia, sino también el “cómo” se mide el éxito de las inversiones.
Hoy, los inversionistas, especialmente fondos institucionales, multilaterales y privados de gran escala, no solo buscan rentabilidad económica, sino también impacto ambiental positivo, responsabilidad social y gobernanza ética. Un proyecto que no cumpla criterios ESG empieza a ser visto como riesgoso a largo plazo, independientemente de su rentabilidad inmediata. Cada vez más, el acceso a financiamiento exige cumplir estándares ESG. Los bonos verdes, sociales y sostenibles están creciendo rápidamente en la región. Esto fuerza a empresas y gobiernos a incorporar prácticas de sostenibilidad para mantenerse competitivos en los mercados de capital.
Proyectos en energías renovables, infraestructura resiliente, agricultura sostenible, movilidad eléctrica, educación y tecnología inclusiva están recibiendo un flujo creciente de inversiones. Los inversores ahora exigen informes de sostenibilidad auditables, políticas laborales, diversidad en juntas directivas, gestión ética, derechos humanos, entre otros. Las compañías que no pueden reportar adecuadamente su desempeño ESG están perdiendo atractivo.
Los criterios ESG han dejado de ser un “plus” reputacional para convertirse en un imperativo estratégico. En América Latina, la inversión del futuro estará cada vez más ligada a cómo las empresas y proyectos contribuyen a construir economías resilientes, inclusivas y sostenibles.
Considerando su trayectoria en sectores como tecnología y banca, ¿qué tendencias emergentes identifica como determinantes para el futuro del sistema financiero regional?
El sistema financiero regional se moverá hacia un modelo más abierto, inclusivo, sostenible, ágil y basado en datos, impulsado tanto por avances tecnológicos como por cambios regulatorios y de expectativas sociales.
La tendencia hacia Banking-as-a-Service permite que bancos tradicionales se conviertan en proveedores de infraestructura financiera para fintechs, minoristas y otras industrias. Esta realidad desdibujará las fronteras entre sectores y aumentará la competencia por ofrecer experiencias financieras embebidas, personalizadas y accesibles. La inteligencia artificial está revolucionando desde la originación de créditos más inclusivos hasta la detección temprana de fraudes y asesorías financieras automatizadas. La gestión de riesgos será más predictiva que reactiva, y la personalización extrema será la norma en la relación con el cliente.
Vemos un crecimiento fuerte de activos tokenizados (inmuebles, bonos, participaciones en fondos), democratizando el acceso a inversiones y haciendo las transacciones más rápidas, seguras y transparentes. Esto también tendrá implicaciones profundas en cómo se estructuran y regulan los mercados de capital. La región avanza hacia esquemas de pagos en tiempo real (como PIX en Brasil), lo que presionará a los bancos a mejorar sus procesos de back-office y experiencia de usuario. Además, se fortalecerá el uso de wallets digitales interoperables y, en algunos casos, soluciones descentralizadas basadas en stablecoins o monedas digitales de bancos centrales (CBDCs).
Con la digitalización masiva, la gestión de riesgos cibernéticos será crítica, no solo desde la defensa técnica, sino como un elemento que impactará la confianza del mercado y el cumplimiento regulatorio. La resiliencia operativa será tan importante como la solvencia financiera. El futuro no será de jugadores aislados, sino de ecosistemas de colaboración entre bancos, fintechs, aseguradoras, startups tecnológicas, plataformas de retail y hasta telcos. Quien domine la orquestación de ecosistemas, dominará al cliente.

En un entorno donde la incertidumbre económica global persiste, ¿qué estrategias recomendaría a los empresarios para gestionar el riesgo y fomentar el crecimiento?
En un entorno de incertidumbre económica global persistente, los empresarios deben gestionar el riesgo sin perder la capacidad de fomentar el crecimiento. Por ello, recomendaría enfocarse en algunas estrategias clave: diversificación inteligente de mercados, productos y clientes; gestión activa de la liquidez y fortalecimiento de reservas; innovación continua y enfoque en valor agregado; fortalecimiento de alianzas estratégicas y colaboración; construcción de una cultura organizacional ágil y resiliente.
La combinación de prudencia financiera, innovación audaz y agilidad organizacional es lo que permitirá a los empresarios no solo sobrevivir en la incertidumbre, sino también salir fortalecidos de ella.
Desde su rol como líder y formador de equipos de alto rendimiento, ¿cuáles valores considera esenciales para construir organizaciones resilientes y humanas?
Desde la experiencia formando y liderando equipos en entornos cambiantes, considero que los valores esenciales para construir organizaciones resilientes y humanas son la integridad, la empatía, la adaptabilidad, la responsabilidad colectiva, la transparencia y el propósito compartido. Cuando estos valores están realmente vivos, y no solo escritos en la pared, los equipos no solo resisten las tormentas, sino que florecen en medio de ellas.