"Si no hay silla en la mesa, trae tu propia silla y hazte escuchar"
La empresaria salvadoreña transforma la gastronomía latina en Atlanta con un enfoque en comunidad y sostenibilidad
Jeannette Flores-Katz
Jeannette Flores-Katz, originaria de El Salvador, ha forjado un camino distintivo en el ámbito empresarial de Atlanta, fusionando su herencia cultural con una visión innovadora en la industria alimentaria. Como fundadora y CEO de Kosher Guacamole Corp., ha establecido negocios emblemáticos como Buenos Días Café y La Bodega ATL, que no solo ofrecen auténtica cocina salvadoreña, sino que también sirven como centros comunitarios que promueven la inclusión y el desarrollo local.
Su trayectoria comenzó con la inspiración de su abuela y madre, quienes manejaban pequeños negocios en El Salvador. Estas experiencias tempranas inculcaron en Flores-Katz una profunda comprensión del emprendimiento arraigado en la comunidad. Al trasladarse a Atlanta, identificó la necesidad de espacios que celebraran la cultura latina mientras fomentaban prácticas empresariales sostenibles. Así nació Kosher Guacamole Corp., con un enfoque en ofrecer alimentos saludables y accesibles, respetando tanto el medio ambiente como las tradiciones culinarias.
Además de su labor en la gastronomía, Flores-Katz ha incursionado en la moda y el retail, experiencias que han enriquecido su perspectiva empresarial. Su enfoque holístico se refleja en iniciativas como el Programa de Propagación de Emprendedores, que apoya a nuevos empresarios en la industria alimentaria. A través de este programa, brinda mentoría y recursos a comunidades desatendidas, promoviendo la equidad y la diversidad en el emprendimiento.
El liderazgo de Flores-Katz se caracteriza por una combinación de disciplina, adaptabilidad y una pasión inquebrantable por su cultura. Su compromiso con la sostenibilidad se manifiesta en prácticas como la reducción de desperdicios y el uso de materiales ecológicos en sus establecimientos. Para ella, la sostenibilidad no es una estrategia de marketing, sino una extensión de los valores aprendidos en su infancia, donde la comida y los recursos se valoraban profundamente.
A lo largo de su carrera, ha enfrentado desafíos comunes para las mujeres en industrias dominadas por hombres. Sin embargo, su determinación y enfoque en la educación y la mentoría han permitido que no solo supere estos obstáculos, sino que también abra puertas para otras mujeres emprendedoras. Su historia es un testimonio del impacto que una visión clara y un compromiso con la comunidad pueden tener en la transformación de industrias y la creación de oportunidades inclusivas.
Desde su perspectiva como emprendedora, ¿qué la motivó a crear Kosher Guacamole Corp. y qué representa para usted este proyecto?
Desde mi perspectiva como emprendedora, la familia y la comunidad siempre han sido mi motor y fuente de energía. Mi inspiración comenzó con mi abuelita y mi mamá, mujeres trabajadoras que siempre tuvieron sus propios negocios en El Salvador. Crecí viendo cómo se sostenían y apoyaban a la familia con lo que hacían, ayudando a vecinos y amigos; eso sembró en mí el deseo de crear algo propio y ayudar a la comunidad.
Cuando formé mi propia familia, casándome y teniendo dos hijos, quise que ellos también crecieran con ese sentido de comunidad y cercanía familiar. Al mudarme a Atlanta, encontré una comunidad vibrante donde mis hijos crecieron, pero trabajar en ventas o restaurantes implicaba horarios difíciles: noches, fines de semana y días feriados, lo que me alejaba del hogar. Quería un ambiente familiar como en el que crecí, donde pudiera equilibrar mi pasión por la gastronomía con mi rol de madre.
Así nació Kosher Guacamole Corp., y con ella, nuestro primer restaurante, Buenos Días Café. Mi esposo Ken y yo decidimos abrir un espacio que ofreciera desayuno y almuerzo, con un horario de lunes a viernes de 7:00 a.m. a 4:00 p.m., ideal para estar en casa con nuestros hijos por las tardes y noches. Desde el principio, el café fue más que un lugar para comer; se convirtió en un espacio de encuentro para la comunidad.
Establecernos en medio de Georgia State University nos permitió conectar con estudiantes que rápidamente adoptaron nuestro restaurante como su segundo hogar. Se sentían como en casa con nuestros platillos latinos, y sobre todo, con nuestras pupusas. Ver cómo algo tan sencillo y tradicional podía unir a la gente y despertar curiosidad y aprecio por la gastronomía salvadoreña me dio un propósito más grande: cambiar la percepción de la comida salvadoreña en el mundo y elevar a la pupusa, nuestro platillo nacional, como símbolo de orgullo, historia y cultura.
Kosher Guacamole Corp. no es solo un negocio; es la materialización de un sueño familiar que busca conectar corazones a través de la comida, construyendo comunidad y celebrando nuestras raíces en cada bocado.

Ha mencionado que su propósito es cambiar la percepción de la gastronomía salvadoreña en el mundo. ¿Cuáles han sido los mayores retos y logros en este camino?
Uno de los principales retos ha sido romper la barrera del desconocimiento. Mucha gente no sabe qué es una pupusa, e incluso la confunden con otros platillos latinoamericanos. El desafío era posicionarlas más allá de la “comida rápida” o el “street food”, y darles un lugar digno en la gastronomía global.
Tuvimos que educar al público sobre su historia, preparación y el amor que va en cada una. Adaptamos el producto a diferentes gustos y necesidades alimentarias, ofreciendo opciones vegetarianas, veganas y sin gluten, sin perder la esencia original.
El mayor logro ha sido ver a personas de diversas culturas disfrutando de nuestras pupusas y conectando emocionalmente con nuestra comida. Buenos Días Pupusa Comp. se ha convertido en un puente cultural entre generaciones de salvadoreños en el extranjero y sus familias.
La acogida en Atlanta ha sido increíble. Iniciamos con estudiantes de la Universidad Estatal de Georgia, y ahora nuestras pupusas se encuentran en supermercados, eventos culinarios y mercados locales. Cada vez que alguien prueba una pupusa y se interesa por El Salvador, sentimos que estamos cumpliendo nuestro propósito.
El liderazgo femenino en la industria alimentaria sigue creciendo. ¿Cómo ha sido su experiencia como mujer en este sector y qué cree que aún falta por mejorar?
La industria alimentaria, como otras en las que he trabajado —militar, moda, ventas— aún subestima a la mujer. Los espacios de liderazgo siguen dominados por hombres, y muchas veces no se toma en serio a las mujeres.
A mí me motivan los desafíos. Cuando uno deja de inspirarme, busco el siguiente. Pero el verdadero cambio comienza en casa: hay que enseñar a nuestros hijos a respetar el liderazgo femenino, y a nuestras hijas, que si no hay una silla en la mesa, traigan la suya.
Todavía falta mayor representación femenina en espacios de toma de decisiones y visibilidad. Las mujeres tenemos derecho a liderar no solo en la cocina del hogar, sino en la dirección de restaurantes y en la creación de conceptos gastronómicos.
¡La mujer siempre fue la CEO del hogar y de la cocina, y el hombre se apoderó de la cocina comercial sin reconocer a quienes cocinaron primero!
Kosher Guacamole Corp. tiene un enfoque en sostenibilidad y bienestar. ¿Cómo logra equilibrar el crecimiento del negocio con el compromiso ambiental y social?
La sostenibilidad y el bienestar son parte de mis principios, no una estrategia de marketing. Mi abuelita nos enseñó que no se desperdicia nada. “La comida es sagrada”, decía. Esa conciencia me marcó desde niña y la aplico hasta hoy en mi vida y negocio.
En Kosher Guacamole Corp., adoptamos prácticas sostenibles desde el inicio. Reducir desperdicios no solo cuida el planeta, también mejora las finanzas. Ser sostenible no es un gasto, es una inversión. Desde la compra de ingredientes hasta el manejo de residuos, buscamos siempre ese equilibrio.
Además de la gastronomía, ha trabajado en moda y retail. ¿Cómo han influido estas experiencias en su enfoque actual de negocios y liderazgo?
Mi espíritu emprendedor nació en la niñez. Vendía dulces en la escuela y productos en el mercado con mi abuelita. Más tarde, en la ciudad, vendía ropa hecha por mi mamá y luego en la Armada vendía cosméticos a mis compañeros.
Estas vivencias me enseñaron a conocer al cliente y entender sus necesidades. Moda, retail y gastronomía tienen algo en común: todos cuentan historias. Lo que ofreces refleja quién eres. Aprendí a adaptarme, a innovar y a no rendirme jamás.
Como empresaria con más de una década de trayectoria, ¿qué habilidades considera esenciales para mantenerse vigente y seguir innovando en un mercado tan competitivo?
La curiosidad y la adaptabilidad son esenciales. Hay que probar todo lo que despierte tu interés; nunca sabes cuándo lo vas a necesitar. No te aferres al fracaso, sigue caminando.
La diferencia entre éxito y fracaso está en la actitud. El que tiene mentalidad de escasez dice “no soy rico”, mientras que quien tiene mentalidad de abundancia dice “déjame ver cómo hacerlo”. Y cuando hablo de riqueza, me refiero a la riqueza intelectual.
Hoy hay recursos ilimitados: inteligencia artificial, YouTube, Google… Si tienes un teléfono, tienes acceso al mundo. Pero hay que tener foco. Y si no tienes pasión por lo que haces, probablemente no es lo tuyo.
Si pudiera darle un consejo a mujeres que quieren emprender, pero aún dudan en dar el paso, ¿qué les diría para motivarlas?
Siempre les digo: ¿qué esperas? ¡El tiempo es oro y no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy!
Emprender no es fácil, pero la disciplina, constancia y adaptabilidad pesan más que la motivación. La motivación va y viene. La disciplina te levanta cada mañana, con café o con el sol.
Si lo deseas de verdad, puedes lograrlo. Hoy hay muchos recursos. No tengas miedo de comenzar. El primer paso es el más difícil, pero una vez que lo das, descubres de lo que eres capaz.
Rodéate de personas que te inspiren, pregunta, colabora, investiga. Y recuerda: “We can have everything, just not at the same time”. ¡Podemos tenerlo todo, solo que no al mismo tiempo!