Yajaira C. Tejada Aguasvivas Autora, educadora y coordinadora de programas para adultos

Publicar un libro sin experiencia previa, enfrentando temores y el síndrome de la impostora, fue mucho más que un logro editorial: fue un acto de valentía. Con Growing Up Dominicana: De Un Pueblo Chico a La Gran Manzana, Yajaira C. Tejada Aguasvivas abrió una puerta poderosa hacia la identidad, el empoderamiento y la representación de las voces migrantes. Su historia no solo inspiró a jóvenes inmigrantes a luchar por sus sueños sin perder sus raíces, sino que también consolidó su propósito como educadora y líder comunitaria.

Con más de dos décadas en el ámbito educativo, ha coordinado programas de alfabetización y desarrollo personal en Nueva York, y ha participado activamente en espacios de justicia social y empoderamiento femenino. Para Tejada Aguasvivas, las redes de apoyo entre mujeres son catalizadoras de cambio: espacios donde se tejen oportunidades, se rompe el aislamiento y se impulsa la transformación colectiva. “Cuando una brilla, brillamos todas”, sostiene, con la convicción de quien ha vivido el poder de compartir y acompañar.

Su estilo de liderazgo se forjó entre vecinos solidarios y familias unidas en San Francisco de Macorís. Rechaza el autoritarismo y promueve un enfoque democrático donde cada integrante se sienta valorado. Liderar, para ella, es escuchar, construir en conjunto y poner el bienestar humano por encima de cualquier meta. Así, ha sabido guiar equipos con cercanía, carisma y compromiso social.

El legado que desea dejar va más allá del aula o las letras. Aspira a que cada espacio en el que ha trabajado se transforme en un entorno donde la empatía, la compasión y el respeto sean pilares. Su misión es clara: fomentar una cultura organizacional que valore a las personas por lo que son, y que conecte el crecimiento profesional con la humanidad y la solidaridad.

A continuación te invitamos a leer la entrevista completa:

¿Cuál considera que ha sido su mayor contribución al desarrollo social de su comunidad y cómo ha impactado eso en su vida personal y profesional?

Mi mayor contribución ha sido escribir y publicar Growing Up Dominicana, donde comparto mi historia migratoria con el objetivo de inspirar a jóvenes inmigrantes a luchar por sus sueños sin perder su identidad. Lo hice sin experiencia previa y enfrentando mis propios miedos y el síndrome de la impostora, lo que convirtió el proceso en un acto de valentía personal. Este proyecto me llevó a conectar con Matibel Pérez, la líder de Emprendedoras Latinas quien me abrió las puertas para motivar a otras personas en nuestra comunidad a compartir sus historias y a creer en su potencial. En lo personal, el escribir me dio confianza y sentido de propósito; en lo profesional, reafirmó mi compromiso con la educación y el empoderamiento de mi comunidad.

En su experiencia, ¿qué papel juegan las redes de apoyo entre mujeres en el fortalecimiento del liderazgo femenino y en la construcción de oportunidades equitativas?

Las redes de apoyo entre mujeres son fundamentales para el fortalecimiento del liderazgo femenino. Nos brindan un espacio seguro para compartir experiencias, aprendizajes y desafíos, además de ofrecernos acompañamiento emocional y profesional. Formar parte de un club de mujeres emprendedoras me ha demostrado que cuando las mujeres nos apoyamos, creamos oportunidades más equitativas, impulsamos la confianza mutua y rompemos barreras que muchas veces nos limitan.

Cuando una brilla, brillamos todas y la por la puerta que una abre, entramos muchas otras. Estas redes no solo potencian nuestras capacidades individuales, sino que también generan impacto colectivo. Nos inspiran a atrevernos, a tomar la palabra, a emprender sin miedo y a convertir nuestras historias en herramientas de transformación para otras mujeres.

¿Cómo ha influido su background familiar y cultural en su estilo de liderazgo actual?

Mi estilo de liderazgo está muy influenciado por mi origen familiar y cultural. Vengo de dos familias muy cariñosas, querendonas y solidarias, donde el apoyo mutuo es fundamental. Me en un pueblo donde los vecinos eran considerados la familia más cercana y como dice un dicho Africano “se toma toda una villa para criar un niño,” y hasta los vecinos más cercanos participaron en mi crianza. Así que ese entorno colaborativo y comunitario moldeó mi manera de liderar. Por eso, mi liderazgo es natural, cercano y carismático. Yo lidero un equipo de 11 personas y no me identifico con modelos autoritarios; prefiero un enfoque democrático, donde todos los miembros del equipo se sientan vistos, escuchados y valorados. Creo firmemente en tomar decisiones colectivas que beneficien al grupo, y en crear un ambiente donde cada voz cuenta. Para mí, liderar es servir y construir en conjunto.

En términos de sostenibilidad y responsabilidad social, ¿qué legado espera dejar en su ecosistema laboral?

Espero dejar un legado basado en el amor, el respeto y la compasión. Quiero que mi paso por cualquier espacio laboral inspire una cultura donde se valore a las personas más allá de sus roles, y donde cada voz cuente. Aspiro a construir entornos sostenibles donde el crecimiento profesional esté ligado al bienestar humano y comunitario.

Mi compromiso es fomentar un liderazgo que priorice la empatía, que escuche, que colabore, y que actúe con responsabilidad social. Quiero que quienes trabajen conmigo se sientan motivados no solo a alcanzar metas, sino también a transformar su entorno con humanidad, solidaridad y propósito.

 

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