El propósito, bien comunicado, no es un discurso aspiracional: es un motor real

Su visión integradora conecta eficiencia, empatía y propósito para transformar empresas en la región

                                                                                           Marina Abal Rosales

Marina Abal Rosales se ha consolidado como una de las voces más influyentes en transformación organizacional en Centroamérica y el Caribe, con más de tres décadas de experiencia en el mundo de la consultoría. Desde su actual posición como Socia en Business Transformation de EY, lidera procesos complejos de cambio con un enfoque que combina metodología rigurosa, visión estratégica y un profundo respeto por la cultura organizacional. Su trayectoria profesional incluye roles clave en firmas de consultoría como Deloitte y Accenture, donde forjó su habilidad para traducir retos complejos en soluciones viables y sostenibles.

El liderazgo de Abal se distingue por su capacidad para co-crear soluciones desde la confianza, conectando a las personas con el propósito de los cambios que impulsan. Esta filosofía ha sido esencial en su acompañamiento a empresas de distintos sectores que buscan redefinir modelos operativos, modernizar su gestión o emprender transformaciones digitales. A lo largo de su carrera, ha liderado procesos que combinan eficiencia con impacto social, demostrando que es posible mejorar indicadores de negocio mientras se amplía el acceso a servicios o se promueve la inclusión.

En una edición dedicada al liderazgo femenino, su testimonio es especialmente relevante. Para Abal, la presencia de mujeres en la alta dirección ha dejado de ser excepcional. Hoy, son muchas las que lideran transformaciones significativas, combinando estrategia con escucha activa, y resiliencia con sostenibilidad. Ella misma ha sido promotora de espacios de mentoría y redes de apoyo que potencian el talento femenino, tanto dentro de EY como entre sus clientes. Iniciativas como Women Fast Forward o el programa Woman PowerUp son muestra de su compromiso con una equidad tangible.

Su enfoque humanista y su sensibilidad para identificar tensiones internas en las organizaciones hacen de ella una líder capaz de manejar la complejidad con empatía. La escucha activa, uno de los pilares de su estilo de liderazgo, ha sido clave para alinear equipos y gestionar conflictos en entornos de alta exigencia. En sus propias palabras, transformar una organización requiere tanto de metodología como de conexión emocional, porque solo desde la comprensión real de las personas se logra sostener el cambio.

Abal encarna el nuevo paradigma del liderazgo: uno que no solo dirige, sino que inspira. Su labor no solo deja huella en las organizaciones, sino también en las personas que las integran, generando una cultura de evolución continúa basada en la colaboración y el propósito.

A lo largo de su destacada trayectoria en consultoría, ¿cuáles considera que han sido los factores clave que le han permitido liderar procesos de transformación en organizaciones complejas de la región?

¡Qué buena pregunta para reflexionar! La consultoría ha evolucionado mucho desde que inicié mi carrera y, si bien siempre he trabajado en la misma región, las necesidades de los clientes, la naturaleza de los proyectos de cambio y su complejidad son totalmente distintas. Liderar procesos de transformación en organizaciones complejas de Centroamérica y el Caribe requiere mucho más que metodologías sólidas. A lo largo de mi trayectoria, he identificado cinco factores clave que han marcado la diferencia en estos procesos:

Una comprensión profunda del contexto para poder entender el ritmo, la cultura y sus tensiones internas. No se puede transformar lo que no se entiende.

Conectar a las personas con el propósito. Los procesos de transformación suelen verse como iniciativas técnicas o estructurales, pero el verdadero motor del cambio son las personas.

Contar con capacidades para el buen gobierno del proyecto, los canales de comunicación y los indicadores de avance, sin perder la empatía y el acompañamiento emocional en el proceso.

Flexibilidad ante lo inesperado, porque en nuestra región los entornos son volátiles y los procesos de cambio nunca siguen un camino lineal. La capacidad de adaptar los planes sin perder el rumbo ha sido clave. Esto implica trabajar con escenarios, anticipar riesgos y, sobre todo, mantener conversaciones de alto nivel con los líderes para tomar decisiones con agilidad.

Co-crear desde la confianza. Ningún proceso de transformación funciona si se impone desde afuera. Los cambios más sostenibles han sido los que hemos co-creado con equipos internos, escuchando a la organización y construyendo confianza en cada paso. Esa confianza es lo que permite sostener el cambio incluso cuando hay fricción o fatiga.

He tenido el privilegio de acompañar transformaciones tecnológicas, construcción de nuevos modelos operativos, rediseños organizacionales y cambios culturales. En todos los casos, lo que realmente hizo la diferencia fue haber combinado visión estratégica, empatía, estructura y una genuina vocación por ayudar a las organizaciones a evolucionar sin perder su identidad. Me gusta decir que en los procesos de transformación (cualquiera sea su naturaleza), nosotros nos encargamos de hacer que las cosas ocurran. Y si bien parece obvio, pasar de una idea, una estrategia, un plan de iniciativas a la implantación es un esfuerzo de alta complejidad que requiere de una mezcla de ciencia y arte: hay mucho de metodología y también mucho de emoción y conexión.

Usted ha sido una impulsora activa del liderazgo femenino desde la acción. ¿Cómo ha evolucionado, desde su perspectiva, el rol de las mujeres en la alta dirección en Centroamérica y el Caribe?

En los últimos 10 años hemos sido testigos de una evolución significativa —aunque aún incompleta— del rol de las mujeres en la alta dirección en Centroamérica y el Caribe. Las mujeres han dejado de ser una excepción como CEO, en los comités ejecutivos y en los niveles directivos de las organizaciones, para convertirse, en muchos casos, en impulsoras clave de la transformación organizacional, la innovación y la sostenibilidad empresarial.

Este cambio ha sido posible gracias a una combinación de factores: mayor acceso a educación superior de calidad, redes de mentoría más estructuradas, políticas de diversidad más robustas y, sobre todo, el esfuerzo de muchas mujeres que han liderado desde la acción, abriendo camino con resultados concretos.

Hoy vemos a mujeres dirigiendo instituciones financieras, multinacionales, organismos multilaterales y empresas familiares, aportando una visión integradora que combina estrategia, empatía y resiliencia.

Tenemos extraordinarios ejemplos de mujeres en el país que ocupan posiciones de liderazgo desde donde siguen impulsando a otras mujeres en el desarrollo de sus carreras y generando la credibilidad que aún parece que se exige a una mujer para llegar a estas posiciones, más allá de sus credenciales y experiencia.

No obstante, no se trata solo de ocupar cargos: lo relevante es cómo estas líderes están redefiniendo el estilo de liderazgo. Así, vemos cómo incorporan la escucha activa, la visión colaborativa, la sostenibilidad y el propósito como ejes fundamentales de sus decisiones.

Aun así, hay desafíos pendientes. La representación femenina en juntas directivas sigue siendo baja y persisten brechas salariales y de participación. Por eso, el impulso al liderazgo femenino no puede ser un discurso, sino una estrategia deliberada: con patrocinio interno, planes de sucesión y métricas que midan avances reales y hagan concreta la aspiración de un liderazgo diverso y representativo.

Desde su rol como socia en EY, ¿qué estrategias efectivas han implementado para fomentar la equidad de género dentro de la firma y entre sus clientes?

En EY, el tema de la equidad de género es de gran relevancia, y ello se manifiesta en la creación de programas como Women Fast Forward, que busca acelerar la equidad de género en el ámbito empresarial. Además, apoyamos a las mujeres emprendedoras en su crecimiento y expansión con iniciativas como Entrepreneurial Winning Women™.

Internamente, fomentamos una cultura inclusiva mediante mentorías, redes de apoyo y políticas de desarrollo profesional equitativas. Impulsamos espacios seguros para llevar conversaciones que permitan compartir desafíos, lecciones aprendidas y estrategias para impulsar la carrera de las mujeres, manejar los retos de la vida familiar y profesional, y, sobre todo, promover su liderazgo en el entorno empresarial.

Para nuestros clientes, contamos con sesiones y talleres como el programa Woman PowerUp, diseñado para empoderar a mujeres y acelerar su desarrollo profesional. Creado por Stacy Gorin en EY Estados Unidos, el programa se ha adaptado y replicado a nivel internacional, incluyendo toda América Latina. Su objetivo es fomentar el liderazgo femenino empresarial a través de herramientas y estrategias para ampliar redes de contacto, acceder a contenido exclusivo sobre empoderamiento femenino, reflexionar sobre el desarrollo profesional y personal, y fortalecer el compromiso con su propósito.

¿Podría compartir algún caso reciente de transformación organizacional liderado por usted que ejemplifique cómo se puede conectar eficiencia operativa con propósito?

Este tema es fascinante. Podría compartir el caso reciente en el que colaboramos en la región con una entidad del sector financiero para redefinir su modelo operativo, buscando mejorar la experiencia del cliente y capturar oportunidades de eficiencia presentes en el modelo actual. A través de la transformación de procesos y la implementación de soluciones digitales de extremo a extremo, logramos mejorar la experiencia del cliente, incrementar indicadores como el NPS y aumentar la eficiencia en un 22%.

Simultáneamente, alineamos estas mejoras con su propósito de brindar servicios financieros inclusivos, ampliando su alcance a comunidades previamente desatendidas y atrayendo nuevos clientes. De esta forma, esta transformación no se enfocó únicamente en la eficiencia por sí misma, sino en conectar a toda la organización con el sentido del cambio y sus beneficiarios. Así es como las personas se convierten en agentes activos de esa transformación. El propósito, bien comunicado, no es un discurso aspiracional: es un motor real de compromiso, productividad y resiliencia organizacional.

En su experiencia, ¿cuáles son las competencias distintivas que el liderazgo femenino aporta hoy a la transformación digital y organizacional en las empresas?

En mi experiencia, el liderazgo femenino aporta competencias profundamente valiosas en los procesos de transformación digital y organizacional, no solo por su capacidad técnica, sino por su enfoque humano, integrador y estratégico. En un entorno donde el cambio es constante y los desafíos son complejos, estas cualidades marcan una diferencia real.

Las mujeres en posiciones de liderazgo suelen tener una alta capacidad de empatía, lo que les permite comprender no solo los aspectos técnicos del cambio, sino también su impacto en las personas. Esto es clave en transformaciones digitales, donde el éxito no depende únicamente de la tecnología implementada, sino de su adopción efectiva por parte de los equipos.

También considero relevante que, en escenarios de disrupción —como lo son las transformaciones digitales—, la inteligencia emocional es crítica. Las mujeres suelen destacar por su capacidad de contener, acompañar y alinear emocionalmente a los equipos en momentos de ambigüedad o resistencia.

¿Qué papel juegan la mentoría y las redes de apoyo en su carrera y cómo promueve estos espacios para otras mujeres líderes?

La mentoría es fundamental en el desarrollo profesional. Nos permite avanzar más rápido, cometer menos errores y recorrer el camino profesional de forma menos difícil. Siempre que converso con mis equipos, les hablo de la importancia de encontrar un mentor y compartir esos espacios de confianza para gestionar esas dificultades, grandes y pequeñas, que vivimos a lo largo de la vida profesional.

Contar con guías y modelos a seguir me ha permitido superar desafíos, gestionar momentos difíciles, recibir apoyo y avanzar. Por ello, tengo un compromiso permanente con la mentoría y con promover espacios de ayuda donde las mujeres podamos compartir experiencias, aprender y fortalecernos mutuamente.

Usted ha señalado la importancia de la empatía y la escucha activa en su estilo de liderazgo. ¿Cómo estos valores han influido en su manera de gestionar equipos y proyectos?

La empatía y la escucha activa me permiten comprender las necesidades y preocupaciones de mi equipo, creando un ambiente de confianza y colaboración. Estos valores facilitan la resolución de conflictos, la toma de decisiones inclusivas y el compromiso de los colaboradores con los objetivos del proyecto.

Se dice más fácil de lo que resulta aplicarlo: tendemos a hablar mucho y escuchar poco, saltamos rápidamente a conclusiones y generamos juicios con mucha velocidad. Por ello, es fundamental aprender a hacer preguntas, escuchar con atención, evitar asumir cosas y mantener la conexión. Considero que estas habilidades me han demostrado ser esenciales para construir equipos cohesionados, fomentar la innovación y alcanzar resultados sostenibles.

¿Qué consejo le daría a las nuevas generaciones de mujeres profesionales que buscan abrirse paso en industrias tradicionalmente dominadas por hombres?

Les diría que crean en su potencial y busquen constantemente oportunidades de aprendizaje y crecimiento. Que encuentren su voz y la usen sin temor. Es fundamental construir una red de apoyo, buscar mentores y no temer asumir nuevos retos ni salir de su zona de confort.

La perseverancia, la autenticidad y la confianza en sí mismas serán sus aliadas para aprender, evolucionar, romper barreras y liderar con impacto.

 

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