Anticipar el ciclo para decidir mejor
“Las organizaciones que logran crecer de forma sostenible suelen priorizar resiliencia financiera, claridad sobre sus ventajas estructurales y disciplina en la asignación de capital.”
Leritza Monsanto Abreu
Con más de dos décadas de experiencia en análisis macroeconómico y estrategia de inversión en América Latina y el Caribe, Leritza Monsanto Abreu ha construido una trayectoria enfocada en mejorar la calidad de las decisiones económicas en entornos complejos. Economista dominicana con especialización en macroeconomía aplicada y MBA, durante 16 años formó parte de INICIA Asset Management (antes Grupo Vicini), donde lideró la creación y consolidación del área de Economía y posteriormente se desempeñó como Chief Economist. Desde ese rol asesoró a la alta dirección en decisiones de inversión, desinversión y expansión regional, aportando análisis económico en comités internos.
Su experiencia también incluye trabajo en el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde contribuyó al análisis país en sectores estratégicos y políticas públicas. Además, ha tenido participación en espacios de gobernanza y liderazgo empresarial como la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE), el Global Shapers Community del World Economic Forum (WEF) y diversos programas de formación en gobierno corporativo.
Hoy, como asesora independiente en gobernanza y estrategia institucional, y columnista del periódico El Dinero, Monsanto centra su trabajo en fortalecer la calidad de las decisiones en organizaciones que operan en contextos económicos y políticos cambiantes. Su enfoque parte de una premisa clara: interpretar correctamente el entorno macroeconómico puede marcar la diferencia entre una decisión precipitada y una estrategia sostenible. Desde esa mirada, comparte cómo el análisis económico se convierte en dirección estratégica cuando el liderazgo financiero debe actuar con disciplina, anticipación y criterio.
¿Cómo logró que su liderazgo como Chief Economist y asesora estratégica se tradujera en decisiones de inversión más rentables, mejor gestión de riesgo y mayor reputación institucional, y qué impacto observa en la preservación de capital y retornos ajustados por riesgo?
Durante mi trayectoria como economista, mi rol principal ha sido aportar análisis del entorno económico y político que ayuden a contextualizar la toma de decisiones de inversión. En organizaciones con inversiones en distintos sectores y geografías, comprender el ciclo, anticipar riesgos y entender las dinámicas regionales resulta clave para evaluar con mayor claridad cuándo expandirse y cuándo actuar con cautela.
Mi aporte ha consistido en traducir tendencias macroeconómicas —como ciclos sectoriales, riesgos país, movimientos del tipo de cambio o cambios en el entorno político— en escenarios que enriquezcan la discusión estratégica. Con frecuencia, ese análisis permite cuestionar supuestos, replantear el timing de una inversión o calibrar mejor la exposición frente a cambios en el entorno.
El impacto de este tipo de análisis suele observarse en la capacidad de las organizaciones para preservar capital en momentos de mayor volatilidad, anticipar cambios de ciclo y sostener retornos ajustados por riesgo a lo largo del tiempo.

En procesos de decisión de inversión, ¿cómo gestiona el dilema entre el entusiasmo del mercado y señales macroeconómicas más complejas para ajustar el timing de una inversión?
En procesos de decisión de inversión es común enfrentar momentos en los que el entusiasmo del mercado o el dinamismo de un sector coinciden con señales macroeconómicas más complejas. En esos casos, la discusión suele centrarse en el timing: si se está invirtiendo a favor del ciclo o si el entorno político o económico podría modificar las condiciones en el corto o mediano plazo.
El análisis económico ayuda a contextualizar variables como el ciclo político, la exposición a riesgo país, la evolución del tipo de cambio o la sostenibilidad de ciertas tendencias sectoriales. Muchas veces la discusión no se trata de detener una decisión, sino de entender mejor el escenario en el que se está tomando.
Cuando este tipo de análisis se incorpora de forma sistemática en la conversación, las decisiones tienden a volverse más disciplinadas: se ajusta el timing, se calibran mejor los riesgos o se incorporan escenarios alternativos antes de comprometer capital.
Desde su lectura del entorno económico actual, ¿qué decisiones estratégicas considera críticas para crecer sin perder prudencia financiera y qué indicador permite evaluar si la estrategia está creando valor real?
El entorno económico de 2026 exige un equilibrio más cuidadoso entre crecimiento y prudencia financiera. Experiencias recientes como la crisis financiera global, la pandemia o las tensiones geopolíticas han demostrado que los ciclos pueden cambiar con rapidez y que las condiciones financieras pueden ajustarse en poco tiempo.
Uno de los temas que hoy merece especial atención es la relación entre el mercado laboral y la productividad en un contexto de acelerada adopción tecnológica e inteligencia artificial, un cambio que puede redefinir la forma en que las economías generan crecimiento en los próximos años.
En un entorno de tasas de interés más altas, cambios en la liquidez global y mayor complejidad regulatoria, las organizaciones que logran crecer de forma sostenible suelen priorizar resiliencia financiera, claridad sobre sus ventajas estructurales y disciplina en la asignación de capital.
Un indicador particularmente útil para evaluar si la estrategia va en la dirección correcta es el retorno sobre el capital invertido sostenido en el tiempo, porque permite distinguir entre crecimiento coyuntural y creación real de valor económico.
Cuando el entorno macroeconómico se vuelve más incierto, ¿cómo priorizar inversiones sin comprometer productividad ni ventajas estructurales del negocio?
Cuando el entorno macroeconómico se vuelve más incierto, la priorización se vuelve inevitable. En la práctica, las organizaciones suelen enfrentar tres decisiones simultáneas: actuar con mayor prudencia en nuevas inversiones en países o sectores que aún no conocen bien; revisar costos o proyectos que dependen excesivamente de condiciones favorables del ciclo; y proteger —e incluso seguir invirtiendo— en activos estratégicos donde existe una ventaja estructural clara o una tendencia de largo plazo favorable.

En términos de rentabilidad y caja, ¿qué indicadores permiten evaluar si una organización puede sostener su estrategia en un entorno financiero más restrictivo?
En contextos de mayor incertidumbre, una de las conversaciones más importantes dentro de los equipos directivos gira alrededor de la resiliencia financiera.
Cuando el entorno cambia, algunos indicadores se vuelven especialmente relevantes: la liquidez disponible, la estructura de deuda, la cobertura de intereses y la rentabilidad esperada de las inversiones. Estos elementos permiten entender hasta qué punto una organización puede sostener su estrategia incluso si las condiciones financieras se vuelven más restrictivas.
En ese contexto, métricas como el retorno sobre el capital invertido suelen convertirse en referencias clave para distinguir entre crecimiento coyuntural y creación sostenible de valor.
¿Cómo estructura un sistema de monitoreo que permita anticipar riesgos macroeconómicos y regulatorios antes de que se conviertan en shocks financieros?
La gestión del riesgo macroeconómico y regulatorio no puede basarse únicamente en reaccionar a eventos coyunturales. Es más efectivo construir marcos de monitoreo que permitan identificar señales tempranas de cambio en el ciclo económico.
Entre las variables que suelen ofrecer indicios relevantes están la liquidez global y la forma de la curva de tasas de interés en Estados Unidos, que históricamente han anticipado cambios en las condiciones financieras internacionales. A esto se suman factores como el riesgo soberano, la estabilidad del tipo de cambio, la sostenibilidad fiscal y la evolución del entorno regulatorio en los países donde se invierte.
Este tipo de monitoreo permite anticipar cambios en el entorno y ajustar decisiones con mayor tiempo, reduciendo la probabilidad de reaccionar tarde frente a shocks económicos o financieros.
Factores Clave
• El análisis macroeconómico estratégico permite anticipar ciclos y mejorar el timing de inversión.
• El retorno sobre el capital invertido (ROIC) se mantiene como métrica central para distinguir crecimiento coyuntural de creación de valor real.
• La resiliencia financiera se evalúa a través de liquidez, estructura de deuda y cobertura de intereses.
• Monitorear liquidez global, curva de tasas de EE. UU. y riesgo soberano permite anticipar cambios en condiciones financieras internacionales.
La perspectiva de Leritza Monsanto Abreu recuerda que el liderazgo económico no consiste únicamente en interpretar datos, sino en traducirlos en decisiones disciplinadas que preserven capital y generen valor sostenible. Su enfoque integra análisis macroeconómico, gobernanza y lectura estratégica del riesgo para fortalecer la calidad de las decisiones de inversión en contextos complejos. En un entorno marcado por volatilidad financiera, transformación tecnológica y nuevas dinámicas geopolíticas, su mirada aporta una brújula clara: anticipar el ciclo, fortalecer la resiliencia institucional y sostener retornos ajustados por riesgo. Porque el verdadero liderazgo financiero se confirma cuando la incertidumbre no paraliza, sino que orienta mejores decisiones.