Convertir empleo formal en competitividad
“El legado que aspiro a dejar es un país con más trabajo decente, menos informalidad y más oportunidades”.
Eddy Olivares Ortega
Desde el Ministerio de Trabajo, Eddy Olivares Ortega asume una agenda que trasciende la función regulatoria tradicional. Su enfoque parte de una premisa clara: el trabajo formal, la productividad y la protección social no son dimensiones separadas, sino piezas de una misma estrategia de desarrollo. Bajo esa mirada, el Ministerio se posiciona como un actor llamado a incidir en la competitividad del país, con decisiones que conectan empleo, salarios, diálogo social, formación y bienestar.
Para Olivares, el gran desafío estructural sigue siendo la informalidad, que afecta a más de la mitad de la población ocupada. Reducirla no solo implica mejorar estadísticas laborales; significa ampliar el acceso a seguridad social, elevar la productividad, proteger derechos y hacer más atractivo el mercado dominicano para la inversión responsable. En ese marco, destaca avances como la generación de más de 130 mil ocupados netos en promedio anual en 2025, el objetivo de mover la informalidad desde niveles cercanos al 56% hacia alrededor del 50%, y la certificación de más de 500 empresas en higiene y seguridad laboral bajo el Reglamento 522-06.
Su gestión también incorpora una lectura tecnológica del empleo. La automatización, la inteligencia artificial y la transformación digital obligan a preparar nuevas capacidades, fortalecer alianzas con instituciones como INFOTEP, ITLA y el sistema técnico educativo, y modernizar los servicios públicos laborales con datos, interoperabilidad y herramientas digitales. Desde esa visión, Olivares plantea una conversación sobre liderazgo público, evidencia, productividad y progreso social.
¿Cómo ha liderado la transición del Ministerio de Trabajo desde una gestión regulatoria tradicional hacia un enfoque estratégico donde el capital humano impacta directamente la competitividad del país?
Lo primero ha sido asumir el Ministerio de Trabajo como un verdadero motor de empleo, productividad y bienestar social. Sin descuidar la función regulatoria ni la defensa de los derechos adquiridos, hemos colocado en el centro de la agenda la generación de empleos formales, la mejora salarial y la ampliación de la protección social, porque eso impacta directamente la competitividad del país.
En coherencia con la visión del presidente Luis Abinader, hemos definido como tarea principal de nuestra gestión reducir la informalidad, que afecta todavía a más de la mitad de las y los trabajadores, porque un mercado laboral informal es un mercado laboral menos productivo, más vulnerable y menos atractivo para la inversión. De ahí que vinculemos cada discusión sobre reforma laboral, salario mínimo o diálogo tripartito con el objetivo de fortalecer el capital humano, con la visión de más formación, más seguridad social, más estabilidad y mejores condiciones de trabajo.
Al mismo tiempo, hemos apostado por el diálogo social como un activo de competitividad, conscientes de que la paz laboral y la concertación entre gobierno, trabajadores y empleadores son hoy una de las fortalezas que exhibe la República Dominicana ante el mundo, y eso se traduce en confianza para invertir y crear empleos de calidad.
¿Qué indicadores utiliza para evidenciar que las políticas laborales implementadas, en empleo, formalización y mediación, generan resultados medibles en productividad, reducción de informalidad y crecimiento económico?
En materia de empleo, trabajamos con los indicadores oficiales de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT), que nos permiten dar seguimiento a la ocupación, el desempleo, la participación laboral y la calidad del empleo. Por ejemplo, en 2025 la economía dominicana generó más de 130 mil ocupados netos en promedio anual, alcanzando niveles históricamente altos de ocupación y participación, en un contexto de reducción gradual de la informalidad.
La informalidad es nuestro principal desafío y nuestro principal indicador de éxito: partimos de niveles en torno al 56% de la población ocupada y hemos logrado mover la aguja hacia abajo, con una meta explícita de llevarla en esta etapa a alrededor del 50%, siempre vinculando esa reducción con mayor acceso a seguridad social y pensiones dignas. Medimos también la cantidad de empresas certificadas en materia de higiene y seguridad laboral y el cumplimiento del Reglamento 522-06, donde recientemente alcanzamos más de 500 empresas certificadas, lo que está asociado a mejor productividad y menos accidentes.
Por el lado de los salarios, utilizamos la evolución del salario mínimo real y su posición respecto a la distribución del ingreso. Por primera vez, el salario mínimo de las empresas no sectorizadas supera el primer quintil de ingresos, lo que indica un avance concreto en el poder adquisitivo de los trabajadores y en la contribución del trabajo al combate de la pobreza. Finalmente, cruzamos estos datos con indicadores de pobreza monetaria y de desigualdad para asegurar que el crecimiento económico se traduzca en progreso real para la gente, no solo en números macroeconómicos.
Frente a la transformación digital del mercado laboral, ¿qué iniciativas de reskilling y formación continua están impulsando para preparar la fuerza laboral dominicana ante la automatización y la inteligencia artificial?
Vivimos una revolución tecnológica que no podemos detener, pero sí podemos encauzar para que nadie se quede atrás. Por eso hemos asumido, junto con el presidente Abinader, el compromiso de promover una inteligencia artificial inclusiva, que complemente el trabajo humano y no lo sustituya sin ofrecer alternativas de formación y reconversión.
En la práctica, esto se traduce en alianzas muy concretas: estamos articulando programas de reskilling y upskilling con INFOTEP, el Ministerio de Educación en su rama técnica y el ITLA, orientados a competencias digitales, programación, manejo de datos y habilidades asociadas a las nuevas formas de producción. Estamos priorizando a jóvenes, mujeres y trabajadores de sectores en riesgo de automatización, de manera que puedan transitar hacia ocupaciones con mayor demanda y mejores salarios.
Adicionalmente, desde el Ministerio estamos modernizando nuestras plataformas, incorporando herramientas digitales y de inteligencia artificial en la inspección y la gestión de servicios, lo que nos obliga también a capacitar a nuestros servidores públicos y a predicar con el ejemplo en materia de formación continua.
En términos de marca país y empleabilidad, ¿cómo están fortaleciendo la propuesta de valor del mercado laboral dominicano para atraer talento, inversión y mejorar la calidad del empleo?
La mejor carta de presentación de un país, en el siglo XXI, es la combinación de estabilidad democrática, paz laboral y un mercado de trabajo que ofrece empleos formales, salarios dignos y reglas claras. En esa línea, los aumentos históricos del salario mínimo en distintos sectores, la reducción gradual de la informalidad y el fortalecimiento del diálogo tripartito se han convertido en elementos centrales de la “marca trabajo” de la República Dominicana.
Estamos trabajando con otros ministerios, como el MICM, y con instituciones de formación como INFOTEP e ITLA, para que nuestro capital humano esté certificado, con habilidades reconocidas internacionalmente, y para que los inversionistas sepan que aquí encontrarán trabajadores bien preparados, con protección social y en un entorno de respeto a los derechos laborales. Eso atrae inversión responsable y, al mismo tiempo, abre puertas para que nuestros títulos y competencias sean reconocidos en otros países, fortaleciendo la empleabilidad de los dominicanos dentro y fuera del territorio nacional.
Finalmente, la consolidación de la República Dominicana como referente regional en diálogo social y políticas laborales innovadoras, reconocida en distintos foros de la OIT, también contribuye a posicionar al país como un socio confiable para proyectos de inversión y cooperación que tienen al trabajo decente como eje.
¿De qué manera el Ministerio está incorporando People Analytics o analítica de datos para anticipar tendencias de empleo, cerrar brechas de talento y optimizar la toma de decisiones públicas?
La analítica de datos es el corazón de la nueva gestión laboral que estamos construyendo. Por eso estamos impulsando una reingeniería profunda del Observatorio del Mercado Laboral Dominicano (OMLAD), para que pase de ser solo un productor de estadísticas a convertirse en un verdadero centro de inteligencia laboral del Ministerio.
El OMLAD integra hoy fuentes como la ENCFT del Banco Central, los registros de la Tesorería de la Seguridad Social y otros sistemas administrativos, lo que nos permite analizar con precisión dónde se están creando los empleos, en qué sectores persiste la informalidad y cuáles son las brechas por sexo, edad, territorio y nivel educativo. Con la reingeniería, estamos avanzando hacia tableros de indicadores, modelos de prospección de competencias y herramientas de People Analytics que apoyen, por ejemplo, la planificación de la formación técnico-profesional, las políticas de empleo juvenil y las estrategias de formalización.
La idea es que cada decisión relevante del Ministerio —desde la fijación del salario mínimo hasta el diseño de programas de inserción laboral para jóvenes, personas con discapacidad o trabajadores informales— tenga detrás evidencia sólida y oportuna, y que esa evidencia sea accesible también para los actores del diálogo social y para la ciudadanía. Ese es el sentido de modernizar el OMLAD y de incorporar de manera sistemática la analítica de datos en la gestión pública laboral.
¿Cómo están evolucionando los modelos de liderazgo institucional dentro del Ministerio para responder a entornos laborales más dinámicos, y qué métricas de clima o desempeño respaldan estos avances?
El liderazgo que necesitamos hoy en el Ministerio de Trabajo es un liderazgo cercano, técnico y orientado a resultados. Hemos fortalecido el equipo de altos mandos para consolidar una gestión más moderna y enfocada en el desempeño institucional.
En términos de resultados, los avances históricos en empleo, formalidad y reducción de la pobreza que hemos presentado recientemente son también un reflejo de ese cambio de liderazgo interno. Hoy podemos decir que somos un Ministerio que planifica mejor, que evalúa sus programas y que se coordina de manera más efectiva con otras instituciones. Medimos nuestro desempeño a través de indicadores de cumplimiento de metas, tiempos de respuesta en servicios clave, avances en digitalización y evaluaciones de gestión que ubican al Ministerio entre las instituciones con mejor desempeño del gobierno.
En paralelo, estamos promoviendo una cultura organizacional basada en la capacitación permanente de nuestros colaboradores, en la ética y en el trabajo en equipo, porque un servidor público mejor preparado y motivado se traduce en mejores servicios para trabajadores y empleadores.
En la modernización de la gestión pública laboral, ¿qué procesos tradicionales han sido digitalizados o eliminados para mejorar la eficiencia del servicio, y qué impacto han tenido en tiempos de respuesta o cobertura?
La modernización administrativa implica que un ciudadano hoy puede resolver en línea lo que antes le tomaba horas de filas y traslados. En esa dirección hemos avanzado en la reforma del Sistema Integrado de Registro Laboral (SIRLA) y en la digitalización de múltiples trámites y gestiones del Ministerio, incorporando además interoperabilidad con bases de datos de entidades como la TSS, la DGII y el IDOPPRIL, entre otras.
Precisamente, hace poco tiempo anunciamos la modernización del Ministerio mediante la digitalización de servicios y el uso de inteligencia artificial para fortalecer la inspección y la transparencia, lo que reducirá tiempos de respuesta y permitirá focalizar mejor las acciones donde más se necesitan. La experiencia de situaciones de emergencia climática, en las que hemos emitido resoluciones de flexibilización y orientaciones para el teletrabajo, muestra también nuestra capacidad para adaptar las formas de trabajo y proteger los derechos de los trabajadores utilizando herramientas digitales.
El impacto se refleja en mayor cobertura, mejor trazabilidad de los casos y menos espacio para la discrecionalidad, lo que genera confianza tanto en empleadores como en trabajadores y contribuye a un clima de negocios más transparente y predecible.
Desde su rol como ministro, ¿cuál es el legado que busca construir en términos de desarrollo del talento nacional, asegurando que el crecimiento económico del país se traduzca en progreso real para su gente?
El legado que aspiro a dejar es sencillo de expresar, pero desafiante de alcanzar: un país con más trabajo decente, menos informalidad y más oportunidades para que cada dominicano y dominicana pueda desarrollar plenamente su talento. Queremos que el crecimiento económico, del que tanto se habla, se vea en la mesa de la familia, en un salario que alcance, en una pensión digna, en la seguridad de que un accidente laboral no la hundirá en la pobreza.
Eso implica seguir avanzando en cuatro frentes: más empleos formales, mejores salarios, mayor cobertura de seguridad social y una oferta robusta de formación y reconversión profesional que acompañe la transición tecnológica y productiva del país. Implica también preservar la paz laboral y el diálogo tripartito como marcas de identidad de nuestro país.
Si al final de esta gestión podemos decir que logramos reducir de manera significativa la informalidad, mejorar el poder adquisitivo de los salarios, fortalecer la protección social y dejar un Ministerio de Trabajo más moderno, más transparente y más cercano a la gente, entenderé que hemos cumplido con nuestra responsabilidad ante el país.
Factores clave
- La formalización laboral debe gestionarse como una estrategia de productividad, protección social y competitividad país.
- El diálogo tripartito fortalece la confianza, la paz laboral y la atracción de inversión responsable.
- La analítica de datos permite anticipar brechas de talento y tomar decisiones públicas con mayor precisión.
- La transformación digital exige reconversión laboral, modernización institucional y servicios más ágiles para trabajadores y empleadores.
La visión de Eddy Olivares Ortega articula liderazgo público, evidencia y resultados: más de 130 mil ocupados netos en 2025, una meta de reducción de informalidad hacia el 50%, más de 500 empresas certificadas en seguridad laboral y una agenda de digitalización que busca mayor trazabilidad, eficiencia y transparencia. Su enfoque conecta capital humano con competitividad, tecnología con inclusión y crecimiento económico con progreso social. El desafío hacia adelante será sostener esa ruta con datos, diálogo y ejecución institucional.