Estarás conmigo en que es importante volver de las vacaciones reseteado, con ganas de dar lo mejor de ti y de trabajar con el mismo compromiso y pasión que has tenido durante el año. Para conseguirlo, hay una serie de cosas que puedes hacer en esta época estival, que te ayudarán a recargar las pilas.
Lo primero es tener claro que resetearte no es ciencia ficción, sino algo al alcance de cualquiera. Consiste en volver a explorar lugares donde ya estuviste y que se mantienen guardados en tu cerebro, esperando a ser de nuevo estimulados para hacerte otra vez poderoso como cuando eras niño y vivías la vida disfrutando de cada momento.
Resetearse, por tanto, no implica que te quedes en una zona cómoda que, aunque conocida, es bastante dañina. Quedarte ahí conlleva poner en riesgo el seguir creciendo como ser humano, porque estás repitiendo conductas que aunque hayan funcionado anteriormente, ahora ya no te sirven. Por eso es importante que venzas a las resistencias emocionales que te llevan a decirte, “siempre lo he hecho de esta forma”.
La mejor manera de llevarlo a cabo es poniéndote en marcha. Es decir, realizando acciones diferentes que vayan creando nuevos hábitos, que puedas utilizar también después del verano. Si repites esas acciones acabarás reseteando circuitos neuronales que te colocarán en una nueva y beneficiosa forma de mirar el mundo y que podrás usar cada vez que la necesites.
Por eso es tan relevante que comiences a transitar fuera de esa zona cómoda durante la época estival para adquirir esos hábitos en un momento asociado con tener más tiempo y estar relajado. Te propongo algunas de las cosas que puedes hacer para recargarte y llegar más fuerte en septiembre.
En definitiva, aprovecha el verano para mirar a la vida con los ojos curiosos del niño que fuiste y disfruta cada momento y cada situación que vivas. Finalmente, celebra cada instante de disfrute que tengas durante estos meses y grábalo en tu memoria para traerlo de nuevo al presente, cada vez que lo necesites.