La dirección de compras es una unidad muy dinámica dentro de una empresa. En ese sentido, los cambios son muy frecuentes por diversas razones. Ya sea por la modificación de un sistema ERP, políticas y regulaciones a nivel interno o externo, movimientos en la directiva de la empresa o situaciones muy intrínsecas a la organización, el cambio será una constante en la cadena de abastecimiento.
Cuando confrontamos el cambio con la urgencia, que caracteriza el nivel de respuesta esperado por defecto en el área de compras, surgen consecuencias inevitables como la resistencia. Esto debido a las vacas sagradas que mantienen al personal en su zona de confort.
En entornos organizacionales, el concepto “Vaca Sagrada” se refiere a aquellas viejas prácticas, políticas, procesos o formas de trabajo rancias y obsoletas que inhiben el cambio e impiden responder a las nuevas oportunidades. Un ejemplo clásico es el popular “siempre se ha hecho así”, que define el peligroso estatus quo, que suele ganar muchos adeptos ante propuestas de cambio.
¿Cómo manejar el cambio con nuestros compradores y sus atiborradas cargas de trabajo o ante nuestros clientes internos y sus apresuradas agendas?
Mucha veces me resulta penoso observar, como alumnos o clientes compradores, se cierran ante la posibilidad de introducir mejoras en sus procesos, porque no tienen tiempo para implementarlas. Es como quedarnos en el auto sin gasolina porque no tenemos tiempo para recargar. Constantemente lucho para cambiar sus viejos paradigmas, como por ejemplo:
Robert Krieger y David Brandt, en su libro “De las Vacas Sagradas se hacen las mejores Hamburguesas”, abordan de manera magistral estrategias rompe paradigmas que ayudan a desarrollar personas y organizaciones en procesos de cambio. Escrito en 1996, sus conceptos siguen vigentes y altamente útiles para abrazar un cambio inspirador.
Extrapolando sus recomendaciones al área de compras, tendríamos las siguientes estrategias para transformar nuestro hato de vacas sagradas en un entorno innovador, capaz de reinventarse antes de que la necesidad lo obligue a hacerlo.
Estas estrategias incluyen a compradores y clientes internos, pues ambos deben conformar una mancuerna que equilibre el peso de la transformación, logrando la estabilidad del cambio. Los invito a que inicien con un mapeo de sus procesos utilizando herramientas visuales como diagramas de flujo y calculen el tiempo involucrado en cada uno vs. su impacto o aporte, y tendrán la oportunidad de cazar muchas vacas sagradas para hacer las mejores hamburguesas.