Una visión humana que impulsa la expansión global

Entrevista 

¿Qué pasaría si te dijeran que el verdadero éxito de una empresa global no reside en sus cifras, ni en su expansión, ni siquiera en su producto, sino en la manera en que trata a su gente? ¿Y si te contaran que, detrás de esa transformación silenciosa, hay una mujer que ha convertido la psicología en estrategia y la empatía en política de negocio?

Esto no es una utopía corporativa. Es MCK Hospitality. Y es Fernanda Giamberini.

En el mundo corporativo, donde a menudo se premian la velocidad por encima de la reflexión y la eficiencia sobre la empatía, Fernanda Giamberini encarna un estilo de liderazgo distinto. Aunque a primera vista pueda parecer poco convencional, su enfoque ha sido clave para que MCK Hospitality —uno de los holdings gastronómicos más dinámicos de América Latina— haya logrado expandirse globalmente sin perder su esencia.

Actualmente, MCK cuenta con 10 locales propios en Perú, uno en Miami y 18 franquicias, de las cuales 16 se encuentran en América Latina y 2 en Arabia Saudita. Pero MCK no solo exporta gastronomía peruana; también lleva a otros países una cultura de gestión innovadora, capaz de adaptarse a contextos multiculturales y altamente competitivos.

Fernanda Giamberini, vicepresidenta de Personas y psicóloga de formación, desafía los modelos tradicionales de liderazgo con una propuesta centrada en la escucha activa, el propósito y la coherencia. Su estilo ha demostrado que es posible crecer sin sacrificar los valores esenciales de una organización.

Desde el inicio de nuestra conversación, Giamberini pone el foco en las personas y el sentido del liderazgo. “Liderar, para mí, es sembrar confianza, cultivar bienestar y ser una presencia transformadora”, explica con calma. Su formación en psicología fundamenta una filosofía donde el bienestar no es un discurso vacío, sino una variable estratégica esencial. En su modelo, innovación, tecnología y objetivos de negocio se integran sin perder el alma de la organización. No se trata de un equilibrio vulnerable, sino de una declaración sólida de principios.

Cuando MCK enfrentó desafíos típicos del crecimiento acelerado, como la desmotivación o la rotación, Giamberini apostó por la escucha genuina, entendiendo que “los datos hablan, pero las personas susurran”. Por ello, implementó diagnósticos de clima, encuestas de pulso y espacios abiertos de diálogo, lo que permitió identificar emociones y realidades que los indicadores no muestran. Estas herramientas facilitaron la creación de soluciones cocreadas y sensibles a la diversidad, recuperando el compromiso colectivo y fortaleciendo la cultura organizacional.

Además, Giamberini entiende que la tecnología solo es útil si humaniza. Bajo su liderazgo, se implementaron plataformas digitales para que los colaboradores expresen emociones y brinden retroalimentación en tiempo real, junto con programas híbridos de bienestar emocional adaptados a la diversidad cultural y funcional de la empresa. Así, la tecnología dejó de ser una barrera fría para convertirse en un canal de conexión emocional.

En la organización que dirige, el valor de una idea no depende del cargo, sino de la curiosidad, el análisis y la colaboración. Con esta filosofía, ha impulsado metodologías como design thinking y comunidades de aprendizaje, fomentando espacios de creación transversal donde la diversidad es celebrada como fuente de innovación.

Por último, el compromiso de Giamberini trasciende las oficinas. Ha colaborado con ONGs, universidades y programas de empleabilidad para jóvenes y mujeres vulnerables, buscando no solo caridad corporativa, sino condiciones reales para que estas personas recuperen su voz y dignidad. Su visión del aprendizaje es continua y transformadora, integrando experiencia, mentoría y formación para un crecimiento profesional y humano sostenido.

 

Fuente

Jeannina Valenzuela