“Crean en su voz, no teman a los desafíos y construyan redes de apoyo”
Impulsa la equidad de género a través de alianzas estratégicas, innovación y liderazgo inclusivo
Inka Mattila
Inka Mattila, actual Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Ecuador, ha forjado una trayectoria global ejemplar que encarna el liderazgo transformador que hoy inspira a una nueva generación de mujeres. Con más de 25 años de experiencia en cooperación internacional, Mattila ha liderado procesos en organismos multilaterales, gobiernos, academia y sector privado, demostrando que el desarrollo sostenible necesita de una visión interdisciplinaria, inclusiva y profundamente humana.
Su perfil es el de una estratega que rompe esquemas. Ha trabajado con más de 26 oficinas del PNUD en América Latina y el Caribe, y ha residido en más de diez países, desde Finlandia hasta Colombia. En cada destino, ha promovido la igualdad de género como eje transversal de las políticas públicas, la planificación institucional y las estrategias de desarrollo. Su compromiso con el ODS 5 no es solo discursivo; se traduce en acciones como la incorporación de sellos de igualdad de género en instituciones públicas y privadas, y en el impulso de metodologías innovadoras para sensibilizar a operadores judiciales sobre violencia de género.
Mattila ha demostrado que un liderazgo femenino efectivo se construye desde la empatía, la apertura a la diversidad y la generación de confianza. Liderar equipos multiculturales le ha enseñado que la inclusión no es solo un principio ético, sino una ventaja estratégica. Esa visión ha permitido que más mujeres encuentren un espacio para crecer profesionalmente dentro de estructuras institucionales que históricamente les han sido adversas.
Para ella, impulsar la equidad en los niveles más altos de decisión implica establecer metas concretas de paridad, programas de mentoría activa, y políticas que faciliten la armonía entre la vida personal y profesional. Más allá de sus logros técnicos, destaca por su calidad humana: prioriza el equilibrio entre lo personal y lo profesional, y lidera con integridad, empatía y pasión por servir.
En esta edición de Factor de Éxito, Mattila no solo representa la visión de un liderazgo femenino fuerte, innovador y global, sino que encarna un modelo de servicio que inspira a las generaciones futuras. Su mensaje para las jóvenes es claro: creer en su voz, actuar con autenticidad y construir redes de apoyo mutuo que multipliquen el impacto.

Desde su experiencia en la ONU y en múltiples contextos internacionales, ¿qué elementos considera esenciales para fomentar el liderazgo femenino en entornos tradicionalmente dominados por hombres?
En mi experiencia en la ONU y en distintos países, he visto que ciertos elementos son esenciales para impulsar el liderazgo femenino en entornos tradicionalmente dominados por hombres. En primer lugar, contar con modelos a seguir y mentores es clave. A lo largo de mi trayectoria, el apoyo de líderes —tanto mujeres como hombres— que creyeron en mi potencial fue fundamental para abrirme camino. Además, es necesario promover una cultura organizacional inclusiva, donde se valore la diversidad y se combatan los sesgos y estereotipos de género. Esto implica transitar hacia estructuras más horizontales y fomentar espacios de co-creación, donde surjan ideas fuera de lo convencional y se nutra la innovación.
¿Qué aprendizajes ha obtenido al liderar equipos multidisciplinarios y multiculturales que puedan aplicarse al empoderamiento femenino dentro de organizaciones complejas?
Al liderar equipos multidisciplinarios y multiculturales, aprendí que la diversidad es una fuente de fortaleza y creatividad. Uno de mis mayores aprendizajes fue practicar un liderazgo empático e inclusivo, escuchar activamente todas las voces y apreciar las distintas perspectivas. Aplicado al empoderamiento femenino, esto significa que, en organizaciones complejas, las mujeres pueden desenvolverse al máximo cuando se sienten escuchadas y respetadas. También entendí que un buen líder es un facilitador que crea un ambiente de confianza donde cada integrante del equipo, sin importar su origen o género, puede contribuir con sus ideas. En la práctica, siempre procuro brindar oportunidades equitativas de crecimiento, reconocer abiertamente los logros de las mujeres y asegurar que sus ideas sean tomadas en cuenta. Esa combinación de respeto, apoyo y visión compartida hace que las mujeres nos sintamos empoderadas y podamos alcanzar resultados sobresalientes. Porque cuando logramos crear estos entornos, más mujeres se sienten con fuerza para “patear la pelota en la cancha de fútbol” y liderar con decisión.
Usted ha sido promotora activa de los ODS, en especial del objetivo de igualdad de género. ¿Cómo se traduce este compromiso en acciones concretas dentro del trabajo del PNUD en Ecuador y la región?
Mi compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial con el ODS 5 (igualdad de género), se refleja en acciones concretas dentro del trabajo del PNUD. En Ecuador, incorporamos la perspectiva de género en todos nuestros proyectos: desde programas de reactivación económica hasta iniciativas ambientales, nos aseguramos de que las mujeres participen activamente y se beneficien por igual. Por ejemplo, hemos capacitado a mujeres emprendedoras y apoyado a instituciones públicas para que implementen políticas y presupuestos con enfoque de género. También impulsamos el uso de sellos de igualdad de género como herramienta estratégica de gestión interna y externa, implementada en varios países, en algunos incluso como política pública, tanto en instituciones públicas como en el sector privado.
En su trayectoria, ha trabajado con gobiernos, academia, sector privado y organismos multilaterales. ¿Cuál ha sido la clave para generar alianzas efectivas que impulsen un desarrollo más equitativo y sostenible?
Desde mi perspectiva, la clave para generar alianzas efectivas que impulsen un desarrollo más equitativo y sostenible está en construir confianza en torno a un objetivo común. En mi experiencia, cuando todos los niveles del Estado, la academia, el sector privado y los organismos multilaterales comparten una visión —por ejemplo, alcanzar ciertas metas de los ODS— y dejan de lado el protagonismo individual, se logra un verdadero trabajo en equipo. Es fundamental reconocer y aprovechar las fortalezas complementarias: el sector público aporta escala y marco institucional; la academia, conocimiento e investigación; el sector privado, innovación y recursos; y desde el PNUD actuamos como facilitadores neutros articulando esfuerzos. La transparencia, la comunicación constante y el respeto mutuo mantienen la alianza sólida. La fórmula es la colaboración genuina y el compromiso compartido: así, las alianzas se convierten en motores de un desarrollo más justo y sostenible.

La innovación es un eje transversal en sus iniciativas. ¿Podría compartirnos algún caso donde la creatividad y la perspectiva femenina hayan sido determinantes para lograr resultados transformadores?
Claro que sí. Un caso que recuerdo ocurrió recientemente en Ecuador, donde nuestro laboratorio de innovación aplicó la creatividad con perspectiva de género para lograr un cambio significativo. Trabajamos con un equipo mayoritariamente femenino en una iniciativa para mejorar la respuesta judicial ante la violencia contra mujeres y niñas. La creatividad de estas profesionales fue determinante: diseñaron herramientas y dinámicas poco convencionales para capacitar a juezas y jueces con empatía y enfoque de género. Esa perspectiva femenina —nacida de comprender profundamente la realidad de las víctimas— resultó clave para transformar la forma en que el sistema de justicia aborda estos casos. Los resultados fueron evidentes: se logró mayor sensibilización y compromiso de las autoridades, demostrando que, cuando las mujeres lideran e innovan, los resultados pueden ser verdaderamente transformadores.
En el marco de esta edición de Factor de Éxito, centrada en el liderazgo femenino, ¿qué prácticas considera urgentes incorporar en las organizaciones para acelerar la equidad de género en los niveles más altos de decisión?
En mi opinión, las organizaciones deben adoptar varias medidas urgentes para acelerar la equidad de género en los altos mandos. Primero, establecer metas claras de paridad y mecanismos de rendición de cuentas: no basta con declarar compromiso, hay que medir cuántas mujeres llegan a puestos de decisión y corregir la marcha si el progreso es lento. Segundo, promover políticas que faciliten la armonía entre la vida laboral y personal —horarios flexibles, licencias parentales compartidas— para que las mujeres no deban elegir entre su carrera y su familia. Tercero, implementar programas de mentoría y patrocinio donde líderes actuales guíen y respalden a mujeres talentosas. Por último, cultivar una cultura de cero tolerancia al sesgo y la discriminación, fortalecer capacidades en sesgos inconscientes y asegurar procesos de selección y ascenso justos. Estas prácticas crearán las condiciones para que más mujeres lleguen a los niveles más altos de decisión.
Con una trayectoria tan amplia e internacional, ¿cómo equilibra las exigencias profesionales con su crecimiento personal y qué valores considera imprescindibles en su camino como líder?
No voy a negar que equilibrar las exigencias profesionales con el crecimiento personal es todo un desafío, pero he aprendido a lograrlo manteniendo un balance claro de prioridades. Amo mi trabajo y le dedico mucha energía, pero también reservo tiempo para mi vida personal, compartir con mi familia y amigos, leer o simplemente desconectarme un rato. Además, vivir y trabajar en distintos países me ha enseñado a adaptarme a nuevas culturas, haciéndome más abierta y resiliente; ese aprendizaje enriquece mi crecimiento personal. En cuanto a los valores, para mí la integridad y la empatía son fundamentales. Trato de liderar con el ejemplo, actuando con honestidad, respeto y empatía. También valoro la humildad para seguir aprendiendo y la pasión por servir. Esos principios han guiado mi camino y me recuerdan por qué hago este trabajo.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las jóvenes que hoy se preparan para liderar el futuro desde la esfera pública o privada?
A las jóvenes que hoy se preparan para liderar el futuro, les diría que crean en sí mismas y en el valor de su voz, y que no se dejen desalentar por los obstáculos ni por quienes duden de sus capacidades: ustedes pueden lograr lo que se propongan. Rodéense de personas que las apoyen, busquen mentores y también sean solidarias con otras mujeres, juntas llegarán más lejos. No teman a los desafíos ni al error, cada tropiezo trae un aprendizaje valioso. Mantengan siempre su autenticidad y sus valores; lideren con empatía, integridad y con la convicción de que están contribuyendo al bien común. El mundo necesita su talento y perspectiva, así que atrévanse a asumir responsabilidades y a ocupar esos espacios de decisión. Ustedes están forjando el camino para las próximas generaciones, y estoy segura de que, con su liderazgo transformador, el futuro será más equitativo e inclusivo.