Del diagnóstico a la acción: Cómo construir futuro con talento, tecnología y propósito
Con una mirada estratégica y una firme convicción en la equidad como motor de desarrollo, esta líder ha convertido los datos en herramientas de transformación.
Sofía Pérez Gasque Muslera
En un contexto donde la digitalización redefine las dinámicas económicas, Sofía Pérez Gasque Muslera ha logrado posicionarse como una de las voces más influyentes en América Latina en materia de desarrollo inclusivo, tecnología y equidad de género. Como directora general de AMITI, fundadora del Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias (CCME) y cofundadora de WeFor Women Leaders, su enfoque estratégico ha movilizado políticas, alianzas y recursos para cerrar brechas estructurales en sectores tradicionalmente masculinizados.
En esta conversación con Factor de Éxito, Sofía comparte aprendizajes, prácticas efectivas y visiones transformadoras sobre cómo hacer que la revolución tecnológica en la región sea realmente inclusiva, sostenible y centrada en el talento humano.
''Uno de los retos más complejos ha sido desmontar la falsa idea de que la igualdad se logra tratando igual a todas las personas. En la práctica, mujeres y hombres parten desde condiciones distintas, por lo que la verdadera equidad implica reconocer el punto de partida desigual y actuar sobre él'', sostuvo.
Desde el Consejo Coordinador de Mujeres Empresarias (CCME), comprendió que visibilizar esa desigualdad con datos duros, segmentados por sector y región, es un paso imprescindible para diseñar soluciones efectivas. Hoy desde AMITI (Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información) refuerzan esa visión con diagnósticos especializados en brechas de talento, acceso digital y participación de mujeres en tecnología.
Sofía tiene tres aprendizajes clave sobre los desafíos en las brechas de equidad:
●El diagnóstico contextualizado es la base de cualquier política efectiva. No se pueden replicar soluciones sin comprender las realidades territoriales.
●El diseño con enfoque colaborativo (hombres y mujeres) genera acciones más sostenibles e integradoras.
●La planeación estratégica con metas medibles, convenios y cronogramas compartidos, marca la diferencia entre el discurso y el cambio estructural.
''Desde mi experiencia articulando alianzas público-privadas con impacto económico y social, destaco cinco prácticas clave que pueden adoptar empresas y gobiernos para implementar modelos de inversión con enfoque de género y generar resultados medibles. Todo comienza con un diagnóstico con perspectiva de género, que permita identificar claramente dónde están las brechas (tecnológicas, salariales, de liderazgo, entre otras) como primer paso para diseñar intervenciones efectivas. A partir de ahí, es fundamental incluir acciones afirmativas desde el reclutamiento, como cuotas y metas de representación, que si bien son medidas transitorias, tienen el poder de romper inercias estructurales. Los KPIs deben enfocarse no solo en la representación, sino también en el impacto económico, midiendo cómo una mayor participación femenina incide en ingresos, productividad, formalización y liderazgo dentro de las organizaciones'', expresa.
Para Sofía es clave apoyar a los micronegocios liderados por mujeres mediante programas de capacitación en finanzas, digitalización y acceso a crédito, una fórmula que ha demostrado resultados tangibles en cientos de casos desde el CCME. Finalmente, promover alianzas multisectoriales es esencial: desde AMITI impulsan la colaboración con gobiernos, universidades y empresas tecnológicas para desarrollar programas regionales que combinen empleabilidad e inclusión con una visión estratégica de largo plazo.
''Desde WeFor Women Leaders (WFW) hemos confirmado que el crecimiento de una mujer está directamente relacionado con su exposición a oportunidades de liderazgo, mentoría estratégica y vínculos de confianza. Una red profesional poderosa es mucho más que contactos. Es un ecosistema que te impulsa, te visibiliza y te sostiene'', señaló.

Sofía considera elementos esenciales para que una red profesional contribuya efectivamente al crecimiento y posicionamiento de las mujeres en el ámbito laboral:
●Visibilidad con propósito: Crear espacios donde las mujeres se reconozcan entre sí y se mencionen en las salas de decisión.
● Mentoría estructurada y sponsorship: Más allá del consejo, necesitamos a quien nos abra la puerta y nos recomiende con influencia.
●Capacitación alineada a objetivos de carrera: Habilidades técnicas, liderazgo estratégico, marca personal y netgrowth son clave para avanzar con intención.
●Referentes cercanos y diversos: Visibilizar casos de éxito en sectores tradicionalmente masculinos redefine lo posible y multiplica aspiraciones.
La inclusión de mujeres en los espacios de decisión no es una concesión, es una estrategia de competitividad. ''En AMITI, lo vemos todos los días: equipos diversos son más innovadores, gestionan mejor el riesgo y tienen mayor capacidad de adaptación'', añade. ''Incorporar una visión de género a las decisiones tecnológicas es indispensable para asegurar que el avance digital no profundice las brechas existentes''.
En los comités y consejos donde Sofía participa, promueve activamente: El uso ético y responsable de herramientas como la inteligencia artificial (IA), para reducir sesgos en procesos de selección, evaluación y promoción. La participación sectorial de mujeres en tecnología, energía, minería o manufactura, no solo en temas de género, sino como expertas técnicas y estrategas de negocio. La transversalización de la perspectiva de inclusión en los procesos de innovación, desde el diseño del producto hasta su impacto social.
La transformación tecnológica que vive América Latina, impulsada por procesos como el nearshoring, la expansión de la inteligencia artificial y el fortalecimiento de la ciberseguridad, debe construirse desde una visión inclusiva, o corre el riesgo de reproducir los mismos patrones de exclusión que históricamente han limitado el desarrollo en la región. Para que esta evolución sea sostenible, resulta esencial integrar la diversidad cultural y social en los marcos de innovación, promover la participación activa de comunidades subrepresentadas y asegurar que los beneficios del progreso digital se distribuyan equitativamente.
Para Sofía, estos datos recientes muestran la urgencia de que sea efectivo:
● México concentró más de 31 000 millones de intentos de ciberataques en 2024, más de la mitad del total regional.
●Sólo el 16 % de los profesionales en TIC son mujeres, y en ciberseguridad apenas alcanzan el 19.9 %.
● La tasa de participación femenina en el empleo formal es del 46 % y se estima que tomaría casi 120 años alcanzar la paridad laboral al ritmo actual.
Así mismo, Sofía expresa que, ''garantizar procesos sostenibles e inclusivos implica:
Diseñar políticas multisectoriales que integren a empresas, gobiernos, academia y sociedad civil. Invertir en talento femenino especializado, con programas de formación técnica, mentoría y liderazgo desde etapas tempranas. Impulsar marcos regulatorios con enfoque de derechos, que protejan a las personas y promuevan la equidad en entornos digitales. Replicar modelos exitosos, como Mexico2Equal o las estrategias de formación de AMITI, que demuestran que la inclusión también es rentable y estratégica'', concluye.